A veces tienes tantas cosas pendientes que no sabes por dónde empezar... Parece lógico hacer un lista. Lo malo es que no dependa de ti, y esté en una frontera ambivalente de la que nadie se quiere hacer cargo...
Escribiendo un poco de todo, tengo que confesar que soy un desastre haciendo regalos y organizando sorpresas. Y eso que la teoría la tengo estudiada y aprendida. Pero es que no me sale... Que sí, que un regalo :
a.- tiene que ser algo que la otra persona no se compre porque sí, pero que le haga ilusión
b.- tiene que ser algo que tenga una impronta de tu carácter y encaje en su gusto
c.- tiene que ser algo que rastreando entre sus gustos, comentarios ect... demuestre que prestas atención
d.- tiene que tener algo de detalle y de tiempo dedicado a ello. No algo caro, de nuevo rico...
e.- te tiene que hacer ilusión regalarlo...
Escribiendo un poco de todo, tengo que confesar que soy un desastre haciendo regalos y organizando sorpresas. Y eso que la teoría la tengo estudiada y aprendida. Pero es que no me sale... Que sí, que un regalo :
a.- tiene que ser algo que la otra persona no se compre porque sí, pero que le haga ilusión
b.- tiene que ser algo que tenga una impronta de tu carácter y encaje en su gusto
c.- tiene que ser algo que rastreando entre sus gustos, comentarios ect... demuestre que prestas atención
d.- tiene que tener algo de detalle y de tiempo dedicado a ello. No algo caro, de nuevo rico...
e.- te tiene que hacer ilusión regalarlo...
Podría seguir con muchos más condicionantes, pero es que no valgo. Lo llevo fatal. En cuanto sostienes esta conversación con casi cualquier persona –sobre todo mujer- encima de tu agobio propio te cae la bronca de lo inútil que eres y lo poco detallista... Con lo fácil que es... También me lo sé.
De aquí esta reflexión: si para alguien hacer regalos es algo sencillo y fácil, sus regalos no tienen el mérito del esfuerzo (posiblemente sí el del buen gusto). No lleva aparejado esfuerzo. Le sale sólo. Por eso no comprende que para ti sí sea complicado.
Si le das la vuelta y le dices: “vamos corriendo a coger el autobús” o “¿echamos una partida de ajedrez”,” te responde “¿tú estás loco?”. Resulta que lo que para ti resulta sencillo y obvio a otras personas les parece complicado y aún estúpido...