El halago debilita, la crítica fortalece; así reza un viejo adagio y repetía con nocturnidad un desaparecido cronista deportivo. En general estoy de acuerdo.
Hay algunas personas que cotidianamente nos animan enervan y desesperan pero son imprescindibles para ser nosotros mismos. Se nos olvida que están ahí, damos por hecho que es “lo normal”. Realmente pasamos por alto que somos unos privilegiados por poder contar con ellas sin pedirlo. Acabo de leer un correo y no me ha quedado más remedio que sonreír y dar gracias a Dios.
De oca a oca me asaltan en los recuerdos noctámbulos personas maravillosas que han pasado y pasan por mi vida: Familia, amigos, compañeros, alguna estrella perdida en un lejano mar… Me siento afortunado.Lo peor es que se me olvida a menudo.
Como ya el día está prácticamente vencido, voy a hacer(me) un buen propósito para mañana…
Hay algunas personas que cotidianamente nos animan enervan y desesperan pero son imprescindibles para ser nosotros mismos. Se nos olvida que están ahí, damos por hecho que es “lo normal”. Realmente pasamos por alto que somos unos privilegiados por poder contar con ellas sin pedirlo. Acabo de leer un correo y no me ha quedado más remedio que sonreír y dar gracias a Dios.
De oca a oca me asaltan en los recuerdos noctámbulos personas maravillosas que han pasado y pasan por mi vida: Familia, amigos, compañeros, alguna estrella perdida en un lejano mar… Me siento afortunado.Lo peor es que se me olvida a menudo.
Como ya el día está prácticamente vencido, voy a hacer(me) un buen propósito para mañana…